7 hábitos que destruyen tu autoestima

7 hábitos que destruyen tu autoestima
Los pensamientos negativos, la sobreexigencia y la falta de estímulos positivos son algunas de las claves por las que tu autoestima está dañada. Leé esta nota y descubrí todos los cambios positivos que podés hacer para llevar una mejor vida.




Podemos decir que nuestra autoestima está basada principalmente en la opinión que tenemos de nosotros mismos. Esta opinión depende de cuán cómodos nos sintamos con nuestro aspecto físico y nuestras capacidades, además de estar marcado por los éxitos profesionales y personales, que de alguna manera vienen a moldear la idea que tenemos de nosotros mismos. La riqueza de nuestra vida afectiva también juega un papel importante dentro de la ecuación. Sin embargo el éxito para sentirnos bien reside en lograr un equilibrio entre estos aspectos.
¿Cómo logramos este equilibrio? No es fácil y no existe una fórmula mágica aplicable a todos los casos. Esto se debe a que cada individuo tiene valores frágiles y modificables y están vinculados con la importancia que le damos a los demás y ciertos aspectos por sobre otros. A lo largo de la infancia construimos la imagen de lo que uno debe ser en relación a los otros: si bien esta perspectiva puede mutar con el paso de los años, las influencias de nuestros primeros años tienden a mantenerse y consolidarse, especialmente si han sido fuertemente negativas.
Las consecuencias de una baja autoestima son innumerables: desde la toma de decisiones inadecuadas hasta la incursión en relaciones personales poco fructíferas. También tiene un fuerte impacto en lo laboral, eligiendo por lo general trabajos mediocres que se condicen con la idea que la persona tiene de sí misma. “Valgo poco, no puedo aspirar a un puesto mejor”, argumentan.
Los 7 pecados
1- Autoexigencias extremas
Cuando una persona se exige a sí misma en demasía es probable que estos requerimientos resulten poco realistas, por lo que es muy difícil que logren alcanzar estas metas. Esto provoca una sensación de malestar y una imposibilidad de ver los logros que han obtenido, sólo se enfocan en lo negativo, en lo que falló, en lo que faltó.
2- Victimización
Adoptar el papel de víctima, siendo objeto de bromas entre amigos, quejas continuas y siendo utilizado por las personas que lo rodean es un error que se comete con frecuencia. Esto termina por destruir nuestra autoestima, ya que nos dejamos ubicar en un papel inferior, secundario, de poco valor. Una persona con actitud de este tipo puede terminar, en situaciones extremas, como víctima de violencia doméstica.
3- Creencias y presiones
Las creencias que nos impone la familia y la sociedad acerca de lo que debe o no ser y/o hacer un individuo terminan convirtiéndose en barreras difíciles de superar y terminan traduciéndose en obstáculos que minan nuestra autoestima. Es importante ser capaces de seguir nuestros instintos y romper, de ser necesario, con ciertas imposiciones.
4- Falta de estímulos positivos
Hay personas que no son capaces de recibir un impulso positivo interno o externo. Este tipo de personas cuando logran un objetivo suelen pensar que los demás lo alientan sólo porque lo quieren, porque no lo conocen bien. Lo cierto es que en estos casos los pensamientos negativos internos son tan poderosos que cualquier logro queda reducido y menospreciado.
5- Descalificaciones
Esto tiene mucho que ver con algunos de los puntos antes explicados, especialmente con la autoexigencia: los objetivos no realistas determinados por estándares demasiado altos terminan desarrollando en el individuo una idea de que no tienen las capacidades necesarias para cumplir sus metas. Gradualmente terminan convenciéndose que esto es así y bajan los brazos.
6- Diálogos internos negativos
Cuando las voces internas nos dicen que no somos capaces, que somos feos o que no vamos a lograr nuestras metas terminamos por descalificarnos completamente y afirmando creencias negativas.
7- Emociones negativas
Cuando una persona tiene uno o varios de los problemas antes mencionados suele desembocar en sentimientos negativos: la rabia y la tristeza comienzan a ganar espacio en su vida y se convierte en un círculo vicioso que es muy difícil de quebrar.

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